Sísifo y la hormiga
Lo único que se ve es todo el esfuerzo de un cuerpo tenso para levantar la enorme piedra, hacerla rodar y ayudarla a subir una pendiente cien veces recorrida; se ve el rostro crispado, la mejilla pegada a la piedra, la ayuda de un hombro que recibe la masa cubierta de arcilla, de un pie que la calza, la tensión de los brazos, la seguridad enteramente humana de dos manos llenas de tierra. Al final de ese largo esfuerzo, medido por el espacio sin cielo y el tiempo sin profundidad, se alcanza la meta. Sísifo vuelve entonces su vista al suelo, casi debajo de la piedra y entonces ve a la hormiga. Y tras unos instantes, suelta la piedra y se aparta para ver como desciende hacia ese mundo inferior desde el que habrá de volverla a subir hacia las cimas. Y baja de nuevo a la llanura.
Espero que Albert Camus no me tome a mal el ligero tuning que le he hecho a su texto.


  site feed (Atom)



