
Estas fotografías me han recordado mucho los eternos atascos que sufría continuamente cuando vivía en la gran ciudad.
Desde abajo, desde el interior del atasco, uno tiende a pensar que es algo inevitable, que es simplemente culpa de que "
hay mucho tráfico".
Pero alejándote un poco del problema, como ha hecho el helicóptero desde el que se han tomado las fotografías, es fácil reconocer la verdadera causa: que no es otra que la que los informáticos llamamos un
"deadlock" (abrazo mortal).
Una vez conocido el problema, ya no parece tan inevitable... Con un simple y sencillo sistema que controle los automóviles que entran en el cruce se evitaría.

Claro que tampoco es cuestión de poner semáforos donde no se necesitan,
como diría Julen. Y es importante limitarse a controlar exclusivamente los sitios necesarios, los cuellos de botella donde se originan los atascos,
como diría Mario.
Pero si el sistema tiene cruces (recursos compartidos) y si el control del sistema se reduce simplemente a presionar a todo el mundo para que llegue lo antes posible, entonces el problema y sus consecuencias son inevitables.
Y esto mismo ocurre con el flujo de materiales en proceso en la mayoría de las fábricas y talleres que conozco.
Pero en este caso es aún más fácil la solución, pues en una empresa los que dirigen y controlan el sistema tienen a su disposición información sobre los procesos antes de la asignación de recursos.
Pero desgraciadamente, lo "normal" es que todo el esfuerzo de control se concentre en procurar que cada recurso, trabajador, sección o departamento alcance el máximo rendimiento. Y de esta forma no es de extrañar que los atascos sean "mortales", aunque se consideren "naturales".
Claro que desde abajo no es fácil ver lo que realmente ocurre, y no todo el mundo sabe pilotar un helicóptero ;)