
Ayer
Julen nos sorprendía nuevamente con una artículo excelente en "
Brechas digitales y brechas de confianza".
En él daba la lista de síntomas que le hace llegar a la conclusión de que muchas organizaciones están enfermas. El nombre de la enfermedad es
"Desconfianza".
Es curioso que siempre que se comenta algo sobre este tema aparecen dos bandos. Por un lado los que creen en la bondad del hombre y por otros los que creen que el hombre es malo por naturaleza.
Según yo lo veo ambos bandos tienen razón, porque esto es algo así como el
"principio de incertidumbre"(1). No se puede evitar que el propio hecho de medir afecte a la medida, ni tampoco se puede evitar que el modelo mental, que se tenga alguien sobre la naturaleza humana, afecte al comportamiento de esa persona.
Algunos pocos han decidido seguir la estrategia de ser altruistas, otros pocos ha decidido que es mejor estrategia la de ser egoistas y la mayoría de nosotros.... no hemos decidido nada al respecto.
Quizás, la mayor parte de las veces, seguimos la estrategia del
"ojo por ojo", suavizada con algunos leves matices.
En el tema de las relaciones laborales, es verdad que hay personas que jamás se implicarán y tirarán del carro; pero también es cierto que hay personas que aman su profesion, que les encanta enfrentarse a proyectos, y que son felices contribuyendo a sacarlos adelante.
Pero estos últimos, cuando la organización está enferma de desconfianza, acaban más quemados que la pipa de un indio y pasándose al lado oscuro.
Ya que no se puede seguir una forma de actuar válida para todos, ¿en cual de los dos tipos de persona deberían centrarse las políticas y normas empresariales?. ¿Es preferible hacer trabajar a los que no quieren trabajar, aún provocando que los que si quieren dejen de hacerlo?,¿no será mejor lo contrario?
Se resulta engañado más a menudo por desconfianza que por exceso de confianza.
(1) Sé que
"principio de incertidumbre" no es más que una traducción incorrecta de
"principio de indeterminación". También que la incertidumbre es inherente al universo y no al experimento ni a la sensibilidad del instrumento de medida. Pero me venía bien usarlo así de burdamente como metáfora.
desconfianza