Mostrando las entradas con la etiqueta gestión. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta gestión. Mostrar todas las entradas

viernes, julio 06, 2007

Huracán en el Centro Nacional de Huracanes

¡Al final tenía que pasar!

En el Centro Nacional de Huracanes el año pasado implantaron la retribución por objetivos (objetivos locales por supuesto) para aumentar el rendimiento de los pronosticadores.

Los jóvenes y brillantes directivos del centro después de darle muchas vueltas al tema, formar varios comités y mantener decenas de reuniones, decidieron que el mejor indicador de gestión para evaluar a los pronosticadores era el "número de huracanes pronosticados".

Los objetivos se cumplieron cumplidamente y el año pasado 2006 se pronosticó un año intenso y completamente saturado de huracanes.

Aunque los pronósticos fallaron estrepitosamente, este "anecdótico" hecho no desanimó en absoluto a los directivos, que seguían celebrando el enorme éxito de su gestión.

Para este año 2007 los huracanes pronosticados aumentaron aún más.

Pero la temporada de huracanes empezó ya el pasado Junio y ... parece que los huracanes pronosticados no terminan de aparecer.

Ante esta "molesta" situación el director del centro nacional de Huracanes convocó una tensa reunión con todos los pronosticadores en la que les presionó enormemente:

"Quiero huracanes. Si no los hay os ponéis todos a soplar, pero ¡QUIERO UN HURACÁN YA!, si no tengo un huracán antes de la semana que viene ¡OS PONGO A TODOS DE PATITAS EN LA CALLE!"

Los pronosticadores ante el temor de quedar en la calle, han decidido crear un huracán recursivo ... aunque no es exactamente el que el director se esperaba.

AVISO IMPORTANTE: El contenido de este post es completamente inventado. Cualquier parecido con la coincidencia no es más que es pura y dura realidad.

lunes, julio 03, 2006

Gerencia para dummies

A continuación una pequeña recopilación de consejos practicos y elementales sobre como gestionar y dirigir de forma efectiva:

  1. Evita por todo los medios que tus subordinados obtengan poder. Se trataría de poder que perderías tú y tarde o temprano intentarían ocupar tu puesto.
  2. Evita contratar gente con talento. Las personas con talento no permiten que se las controle, pretenderán solucionar los problemas con sus métodos personales, dejándote a tí en evidencia. En caso de que a pesar de tus precauciones, caiga en tu equipo una persona con talento hazle la vida imposible y corta todas sus vias de comunicación para intentar conjurar el peligro.
  3. No te duermas en los laureles. Una vez conseguido formar un equipo sin ningún talento, no caigas en el error de dar formación a tus subordinados o tendrás problemas en el futuro. También es importante filtrarles la máxima cantidad de información posible, y sólo permitir el acceso a la información imprescindible. Pero que en ningún caso una persona tenga una visión completa de ningún proceso, de las actividades de la empresa y aún menos de sus objetivos.
  4. Nunca establezcas objetivos claros. Pues en caso de que alguien consiga alcanzarlos no tendrás más remedio que reconocérselo. De igual manera procura que tus subordinados no conozcan los objetivos de la empresa, éste sería el primer paso para que comenzaran a cuestionar tus ordenes y personales métodos para conseguir alcanzarlos (;)).
  5. No hagas caso a los gurús. Olvídate de eso de "actuar como líder", "motivar al equipo" y demás conceptos huecos, que sólo sirven para que se ganen la vida los consultores. Contratas a la gente para trabajar, su vida personal y sus problemas que se los dejen en casa.
  6. No te preocupes por la fidelidad de la plantilla. ¿para que sirve eso?. Si se van gratis te ahorras los gastos y el mal trago de despedirlos.
  7. Evita cualquier cambio, sea del tipo que sea. Si funciona no lo toques. Si has llegado hasta donde estás haciendo las cosas de una manera, no lo estarás haciendo tan mal. ¿Porqué arriesgarse a cambiar?.
  8. Deja la innovación y la creatividad para la universidad. Una empresa está para ganar dinero. ¡Que inventen otros!, ¡los experimentos con gaseosa!.
  9. Delega responsabilidad pero nunca control. El control es tuyo no lo cedas, la culpa siempre es de los otros. Por supuesto nunca reconozcas un error.
  10. Cuidado con el trabajo en equipo. Divide y vencerás, si se unen lo harán contra ti. Es mejor provocar la competencia interna entre los subordinados. Un buen truco es encargarles por separado la misma tarea a varios, esto acabará sembrando desconfianza y mal rollo entre ellos y "en río revuelto ganancia de pescadores".
  11. No permitas que tus subordinados te vengan con "malas noticias". El único objetivo detrás de eso es la delegación inversa, intentan transferirte a ti la culpa. Si alguno insiste en hacerlo obligale a leer y memorizar "un mensaje a García".
  12. Tienes que conseguir flexibilidad y versatilidad. Pero no te preocupes: ¡Es fácil!, encarga reparar la fuga de la tubería al electricista, diseñar el cuadro de protección de la máquina al carpintero, descargar los camiones de materias primas a los programadores y programar los PLC´s al fontanero.
  13. Gestiona el presente, el futuro todavía no ha llegado. Si no obtienes los mejores resultados ahora, en el futuro a lo mejor no estarás en la empresa. Así que NUNCA caigas en la tentación de pensar en el futuro, NUNCA sacrifiques ni un minuto ni un centimo de euro para obtener ganancias en el futuro o a lo mejor esas ganancias las cosecha otro.
Aplicando estos consejos quizás no obtengas los mejores resultados para la empresa en la que trabajas, pero seguro que darás un impulso a tu brillante carrera como ejecutivo (si los que están en la cima de su carrera profesional actuan así, será que funciona ¿no?).


,

viernes, mayo 05, 2006

La orquesta

Hace mucho tiempo que no leo un artículo tan interesante sobre gestión empresarial como "Menos gurús y más Mozart" , que he conocido gracias a Jaizki

Estoy totalmente de acuerdo con el artículo, que comienza en el titulo con un guiño a "Menos Prozac y más Platón" y concluye advirtiéndonos de que no nos empeñemos en "hacer lo fácil de la manera más difícil".

No tiene sentido gestionar una empresa de 500 personas como una banda de Jazz, por mucho que haya conseguido el éxito y llegado a ese tamaño funcionando de esa manera (cuando era más pequeña).

También habla del despilfarro y hace la analogía con los percusionistas que se pasan el concierto sin hacer nada hasta que llega su momento en la partitura. Esto encierra una verdad "aplastante", pero no sólo referida a la dirección y al staff, como hace el artículo, sino absolutamente a todo el mundo.

A cada miembro de la empresa, se le debería medir y valorar en función de su precisión por entrar a tiempo en la partitura, y tocar su parte correctamente y no por el número de notas que toca o por el porcentaje de notas respecto al de silencios.

He disfrutado enormemente cruzando opiniones sobre esta analogía con Jaizki en su blog. En su blog me recomendó otro artículo parecido que también me ha encantado.


lunes, abril 24, 2006

Emociones

En contra de lo que hasta hace poco se creía, la inteligencia necesita a las emociones para poder funcionar correctamente. Se ha comprobado que los seres humanos que debido a algún daño cerebral tienen afectada la capacidad de sentir emociones cometen muchos errores.

Decía Eduard Punset (bienvenido a la blogosfera Eduard) en su libro “El viaje a la felicidad”:

¿Cuál es la trama normal de cualquier planteamiento? En el inicio hay una emoción. A continuación, se lleva a cabo un proceso de cálculo racional en el que se va ponderando toda la información disponible. A diferencia de la primera fase, en la que todo ocurre a velocidad de vértigo, la segunda etapa es lenta y tediosa: hay tal proliferación de argumentos a favor y en contra que, a fuerza de ponderar y sopesar datos, la lógica de la razón no acaba de imponerse. Afortunadamente, al final reaparecen, como una tabla de salvación, las emociones.

Si antes no sabíamos para qué servían las emociones, ahora constatamos que sin ellas no tomaríamos nunca decisiones. De ahí que muchos especialistas en robótica estén ahora empeñados en que los robots del futuro sean capaces, también, de sentir emociones para que puedan decidir en igualdad de condiciones que los humanos. Si nosotros no podemos decidir sin emociones, los robots tampoco.

En contra de la opinión de la inmensa mayoría, que cree conocer las razones conscientes que motivan sus decisiones, los neurólogos sugieren que, en última instancia, es una emoción la que inclina la balanza hacia un lado u otro. Si sólo contáramos con la razón, no decidiríamos nunca nada, dada la complejidad casi infinita que supone evaluar correctamente la selva de datos disponibles.



Y mientras la ciencia investiga para mejorar los robots dotándoles de emociones, ¿que ocurre en las empresas?. ¿Se cuidan y se potencian las emociones de los trabajadores?.

Quizás esto explica los errores tan absurdos que se suelen cometer tantas veces en las empresas.

¡No hay que menospreciar la emoción, hay que gestionarla!