viernes, abril 25, 2008

El tercer ojo

Aún andaba luchando con su acné cuando cayó en sus manos "El tercer ojo" de Tuesday Lobsang Rampa.

Muchas noches, al meterse en la cama, siguió las instrucciones del libro para hacer un viaje astral.

Intentó abrir su tercer ojo, separar su alma del cuerpo. Abandonar el cuerpo físico en casa mientras que su alma salía por la ventana.

Pero por mucho que lo intentó nunca consiguió realizar este fantástico viaje y transportar su invisible cuerpo astral (y eso que ya tenía una larga lista de dormitorios a los que soñaba visitar... bueno... es que el acné no es más que un síntoma del exceso de testosterona).

Decepcionado por la escasez de resultados abandonó a L. Rampa y empezó a leer a Herman Hesse.

...

Pasaron casi 30 años y nunca volvió a acordarse de los viajes astrales. Pero hace unos meses todos los telediarios empezaron a hablar del Tibet, y de pronto se hizo la luz.

... y se dio cuenta de que, sin ni siquiera darse cuenta, al fin lo había conseguido. Y no sólo una vez, prácticamente cada día lo consigue.... desde aquel día, ya hace unos años, en que le abrieron el tercer ojo(1).

El problema era que lo había entendido todo al revés. Lo que viaja no es el alma, es justo al contrario, el alma y las emociones son las que se quedan en casa cada día a las 8 de la mañana, esperando a que ya al anochecer vuelva el cuerpo físico de su mal viaje.



(1) Por cierto, la ubicación física del tercer ojo tampoco es muy correcta en el libro.

7 Comentarios:

anton dijo ...

Tiene que ser complicado querer cerrar el tercer ojo y no lograrlo, sobre todo con un trabajo de ful y una experiencia de lujo. Así que el hombre estuvo 30 años sin saber, imaginación, sin volar, ni viajar, sabiendo que la vida es el mismo y tenue hilo para todos. Cuántos dormitorios des-aprovechados, ¿no les parece?. Al menos parece que leyó "El lobo estepario"...

Anónimo dijo ...

Lo que me recuerda al viejo axioma de Marrones, que de los siete ojos que tenemos al aire; a saber; dos fosas nasales, dos orejas, dos globos oculares y la boca, el más importante es el 8º, el ojo del ano;O)

Lo digo por la huelga del resto de órganos que, ya sabes, se pararon todos y el cuerpo siguió funcionando, pero cuando se paró el ojo ciego...

Txema Tools dijo ...

Siempre queda la opción de no regresar nunca, huir dejando con la palabra en la boca al Señor de la Oscuridad y que te pongan en busca y captura.

¡¡Que se jodan!!

Anónimo dijo ...

Un día la ciudad desapareció. De cara al desierto y con los pies hundidos en la arena, todos comprendieron que durante treinta largos años habían estado viviendo en un espejismo.

En: Henry González Martínez, La minificción en Colombia, p. 60

Antonio dijo ...

Los últimos anónimos eran míos. Espero que no se haya molestado. Lo siento,.

Lula Towanda dijo ...

Pues si, cada cosa en su sitio. El alma y las emociones no son necesarias en el trabajo, estorban.

Telémaco dijo ...

anton
-efectivamente es jodido quedarse sin parpados, pero intentó adaptarse a la situación y a la soledad de la estepa.. además encontró un dormitorio en el que refugiarse todas las noches.

-él acabó siendo el jefe, ¡casi siempre ocurre lo mismo!

-el problema es ¿cómo estar seguros de que el espejismo era la antigua ciudad y no el desierto actual?

- no, no me ha molestado. Pocas cosas me molestan a estas alturas.

txema tools esa opción es de esas que es buena tenerla siempre en la manga, porque si intentas usarla y quemas las naves... bueno, creo que antes de hacerlo hay que tener otra vía de escape preparada.

lula si es así, pero que poco me gusta. Me gustaba muchísimo más antes de saberlo.