lunes, abril 24, 2006

Emociones

En contra de lo que hasta hace poco se creía, la inteligencia necesita a las emociones para poder funcionar correctamente. Se ha comprobado que los seres humanos que debido a algún daño cerebral tienen afectada la capacidad de sentir emociones cometen muchos errores.

Decía Eduard Punset (bienvenido a la blogosfera Eduard) en su libro “El viaje a la felicidad”:

¿Cuál es la trama normal de cualquier planteamiento? En el inicio hay una emoción. A continuación, se lleva a cabo un proceso de cálculo racional en el que se va ponderando toda la información disponible. A diferencia de la primera fase, en la que todo ocurre a velocidad de vértigo, la segunda etapa es lenta y tediosa: hay tal proliferación de argumentos a favor y en contra que, a fuerza de ponderar y sopesar datos, la lógica de la razón no acaba de imponerse. Afortunadamente, al final reaparecen, como una tabla de salvación, las emociones.

Si antes no sabíamos para qué servían las emociones, ahora constatamos que sin ellas no tomaríamos nunca decisiones. De ahí que muchos especialistas en robótica estén ahora empeñados en que los robots del futuro sean capaces, también, de sentir emociones para que puedan decidir en igualdad de condiciones que los humanos. Si nosotros no podemos decidir sin emociones, los robots tampoco.

En contra de la opinión de la inmensa mayoría, que cree conocer las razones conscientes que motivan sus decisiones, los neurólogos sugieren que, en última instancia, es una emoción la que inclina la balanza hacia un lado u otro. Si sólo contáramos con la razón, no decidiríamos nunca nada, dada la complejidad casi infinita que supone evaluar correctamente la selva de datos disponibles.



Y mientras la ciencia investiga para mejorar los robots dotándoles de emociones, ¿que ocurre en las empresas?. ¿Se cuidan y se potencian las emociones de los trabajadores?.

Quizás esto explica los errores tan absurdos que se suelen cometer tantas veces en las empresas.

¡No hay que menospreciar la emoción, hay que gestionarla!


11 Comentarios:

Galufante dijo ...

Simplemente, la emoción no es cuantificable ni es algo con lo que se pueda comerciar ni mucho menos obtener beneficios...Esta es la visión empresarial...Sin duda, para un trabajador las emociones que suscita su cometido diario no son omitibles...Otro serio motivo de disensión entre empleado-empleador...

Agur.

Lula Towanda dijo ...

I don't agree
Desde que me desvinculé emocionalmente de la empresa para la que trabajo, lo veo todo más claro y me equivoco menos al tomar las decisiones.
En el golf he observado que las emociones te llevan a cometer errores.

Galufante dijo ...

Lula:

Supongo que la intensidad de la desvinculación emocional de tu propia empresa se puede hallar en proporción directa con la altura desde la que se divisa el ruedo...ahí están los toreadores hispanos como botón de muestra de la emotividad de la empresa...

Agur.

naufragus dijo ...

Sí, las empresas potencian las emociones. Enfando, envidia, ...

Muxfin dijo ...

Creo que unos de los motivos para dotar de emociones a los robots, es para luego hacer "ingeniería inversa" en los humanos.

Telémaco dijo ...

galufante efectivamente, la inteligencia empresarial es muchas veces tan simple que "simplemente" ignora lo que no sabe medir y no es capaz de cuantificar. Tiene en cuenta el incremento de ventas pero no lo que ha dejado de vender porque no sabe como medirlo, tiene en cuenta el tiempo de presencia de sus trabajadores pero no el dinero que le han hecho ganar cada uno de ellos porque no sabe medirlo.

En mi opinión el problema no está en el objetivo legítimo de obtener beneficios, sino en la falta de sentido común de muchos empresarios que filtran todo aquello que no saben cuantificar con números.

lula me alegro de que discrepes de mi opinión porque eso me da la oportunidad de matizarla.

Yo pienso que siempre estamos experimentando una emoción o sentimiento, creo que es imposible no hacerlo porque es parte intrínseca al diseño funcional de nuestro cerebro. Necesitamos las emociones para valorar y filtrar rápidamente de entre la inmensa cantidad de estímulos que recibimos y situaciones en que nos encontramos, los que pueden constituir un peligro para nuestra supervivencia (son la alarma que nos indica que nos alejemos) y los que por el contrario son buenos para nosotros.

Otro tema es que consciente y voluntariamente participemos en la formación de esas emociones. Me imagino que cuando hablas de desvinculación emocional te refieres a esto. En este caso estamos de acuerdo, porque cuando nos vemos forzados a estar en una situación emocionalmente negativa continuamente, cuando en la empresa ,o en otra situación, nos bombardean con estímulos que no hacen otra cosa que provocar intensas emociones negativas, nuestra mente queda en cierto modo bloqueada, las emociones no nos dejan tomar decisiones porque lo que nos están indicando es que nos alejemos y salgamos corriendo.

Para salir del bloqueo, y como mal menor, yo también he decidido desvincularme emocionalmente. Pero ésto no apaga las emociones, sólo sus síntomas y manifestaciones conscientes.

La alarma de incendios sigue sonando, aunque la ignoremos y nos comportemos como si no la oyésemos.

En como afecta al juego del golf no tengo opinión formada porque aún no me ha dado por ahí.

Perdón por el rollo, me he dejado llevar por la emoción.

naufragus buen matiz. Es verdad que algunas personas intentan dirigir a los equipos que tienen a sus ordenes provocándoles emociones ( especialmente las negativas: miedo, envidia, enfado,etc.), pero las positivas suelen ser menospreciadas.

muxfin ojalá tuvieras razón. Pero de momento se está intentando que los trabajadores se comporten como máquinas y las máquinas como personas. (:O

pijomad dijo ...

Vaya, Alguna vez he tratado esto de lo que habla Punset en relación a mis propias relaciones de pareja... me quedo siempre a mitad,en la parte racional del asunto... ejem. Tendré que aprender. como en todo

Anónimo dijo ...

La emoción es lo que da el aspecto subjetivo. Yo creo que por ahí puede ir el que las empresas no la tomen en cuenta para diseñar objetivos y obtener beneficios.

La Bailarina

Natanael.at.work@gmail.com dijo ...

Las emociones son demasiado complejas para una directiva tecnócrata y neoliberal, que nos sigue llamando "recursos" y que sigue cometiendo los mimos errores que antes del crack del 29. Os recomiendo la lectura de La Civilización Inconsciente, de Crónicas de la Ultramodernidad, de Trabajo Tóxico -aunque éste apesta a autoayuda, tiene un barniz curioso -, la Gacela... por supuesto, y espero poder dejaros varios artículos de diarios diversos al respuecto en breve disponibles en mi blog, esa que se actualiza tan poco, por una buena razón.

Nice dijo ...

Coincido con Telémaco que es imposible no sentir emociones. Nosotros no somos los dueños de nuestras emociones; Son ellas las que nos dominan.
Debido a algún estímulo del exterior o del interior, una emoción (energía) nos toma. Entonces entra nuestra mente racional y la interpreta. En muchos casos el problema es que la juzga: hay emociones buenas y malas. Y no son más que emociones. Cada una nos predispone a hacer algo. Son la fuerza, el motor de la acción, su gasolina.

Nuestra capacidad de acción sólo está a nivel racional, al interpretarla: si no nos gusta la podemos contener (retroflectar), pero eso no quiere decir que no exista. El problema es que si no nos permitimos sentir, fluir dicha emoción, se queda atascada en nuestro interior, y luego sale por cualquier otro sitio de manera descontrolada o se manifiesta somáticamente (distintos tipos de enfermedades).

La opción de no sentir, es peligrosa, ya que si optamos por no sentir (nos volvemos duros, coraza), evitamos sentir exteriormente todas las emociones tanto las "buenas" como las "malas", lo cuál nos deja sin el motor para la acción.

Tradicionalmente en la empresa se ha utilizado la emocionalidad del miedo (que es una gasolina estupenda) para mover a la gente a la acción. El reto es conseguir que el combustible sea más ecológico (emociones que generen bienestar a todos).

Sorry por el ladrillo

Telémaco dijo ...

pijomad no sólo tú. Es la tarea pendiente que tenemos en el futuro, aprender a gestionar también las emociones. Hasta ahora no era imprescindible pero ahora el mundo va cada vez más rápido y las emociones son el mecanísmo que tenemos especializado en las decisiones rápidas.

anonimo efectivamente, en la empresa se desprecia lo subjetivo porque se piensa que no tiene nada que ver en la obtención de objetivos, pero ¿seguro que no?. Al final las emociones estánahí y ahí van a seguir estándo, o las gestionamos o dejemos que sean ellas las que gestionen.

natanael si sólo nos llamaran "recursos" nos podríamos dar con un canto en los dientes. La mayor parte de las veces nos consideran simplemente un gasto, algo a reducir y prescindible en cuanto encuentran como hacerlo.

Nice ¡de ladrillo nada!. Te agradecemos que compartas con todos lo mucho que sabes.