jueves, febrero 09, 2006

Confianza

Ayer Julen nos sorprendía nuevamente con una artículo excelente en "Brechas digitales y brechas de confianza".

En él daba la lista de síntomas que le hace llegar a la conclusión de que muchas organizaciones están enfermas. El nombre de la enfermedad es "Desconfianza".

Es curioso que siempre que se comenta algo sobre este tema aparecen dos bandos. Por un lado los que creen en la bondad del hombre y por otros los que creen que el hombre es malo por naturaleza.

Según yo lo veo ambos bandos tienen razón, porque esto es algo así como el "principio de incertidumbre"(1). No se puede evitar que el propio hecho de medir afecte a la medida, ni tampoco se puede evitar que el modelo mental, que se tenga alguien sobre la naturaleza humana, afecte al comportamiento de esa persona.

Algunos pocos han decidido seguir la estrategia de ser altruistas, otros pocos ha decidido que es mejor estrategia la de ser egoistas y la mayoría de nosotros.... no hemos decidido nada al respecto.

Quizás, la mayor parte de las veces, seguimos la estrategia del "ojo por ojo", suavizada con algunos leves matices.

En el tema de las relaciones laborales, es verdad que hay personas que jamás se implicarán y tirarán del carro; pero también es cierto que hay personas que aman su profesion, que les encanta enfrentarse a proyectos, y que son felices contribuyendo a sacarlos adelante.

Pero estos últimos, cuando la organización está enferma de desconfianza, acaban más quemados que la pipa de un indio y pasándose al lado oscuro.

Ya que no se puede seguir una forma de actuar válida para todos, ¿en cual de los dos tipos de persona deberían centrarse las políticas y normas empresariales?. ¿Es preferible hacer trabajar a los que no quieren trabajar, aún provocando que los que si quieren dejen de hacerlo?,¿no será mejor lo contrario?

Se resulta engañado más a menudo por desconfianza que por exceso de confianza.



(1) Sé que "principio de incertidumbre" no es más que una traducción incorrecta de "principio de indeterminación". También que la incertidumbre es inherente al universo y no al experimento ni a la sensibilidad del instrumento de medida. Pero me venía bien usarlo así de burdamente como metáfora.

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7 Comentarios:

CARMEN_R_PURAS dijo ...

Muchas veces lo que falta desde arriba es que no se sabe transmitir entusiasmo por el trabajo que se realiza a la organización. Probablemente porque ni a ellos mismos les gusta lo que hacen.

Ya sé que esto es bastante difícil, pero alguna vez me he encontrado con una empresa que tenía un director general al que daba gusto oir transmitir sus ideas innovadoras, y eso que yo no trabajaba allí, pero me hubiera gustado.

Un abrazo

Julen dijo ...

A mí es que no me cabe ninguna duda. De entrada hay que fiarse de la gente y punto. ¿Qué ganas con no fiarte? Pongo un ejemplo, realidad pura sufrida en mis carnes.
En cierta empresa en la que trabajé en mi vida anterior hacíamos megaplanes de acogida para la gente que se incorporaba a un centro tecnológico que formaba parte del grupo de empresas. Mejor o peor, pero se invertían un montón de horas y pasta en la formación de acogida. Y pasaba que, de vez en cuando (y según épocas llegaron a coincidir varios casos) alguna de esas personas se marchaba al de poco tiempo de entrar (algo le haríamos, digo yo). Pues bien, reflexión sabia de algún tarado: pues quitamos los planes de formación, pues que firmen que no se van a ir.
Pues no, tenemos que seguir igual. A la siguiente persona que entre más formación y si se va, pues que se vaya. Quienes se quedan lo agradecerán. Yo gestiono para esas personas.
Al final, el debate es si prefieres quedarte tuerto siempre que el vecino reciba el doble, ¿no?
Ah, y para mí, aquí, en torno a la confianza, está uno de los nudos a desenredar si queremos que las empresas crezcan como lugares dignos donde trabajar. Últimamente veo demasiada mierda alrededor.
Perdón por los exabruptos.

Joaquin dijo ...

La verdad es que estoy de acuerdo con los planteamientos que se hacen sobre la confianza, creo que es mejor confiar y dar que no hacerlo,....lo que pasa que cuando te rodean los trolls también acabas quemándote aunque sólo sea temporalmente, ¿acaso nadie tiene algún troll a su alrededor?

Galufante dijo ...

Pues para ser sincero, creo que en ambos tipos de trabajadores, porque en el fondo todos ellos son personas, con un bagaje que no se limita exclusivamente a su desempeño profesional...

Agur.

Nice dijo ...

Yo también creo que hay que gestionar para todos. Para los que para "nosotros" son buenos y para los que son malos. Esa cualidad la ponemos nosotros y muchas veces dice más de nosotros que de ellos. Creo que la confianza nace de uno mismo y en todo caso germina en el otro.

Cuando vemos que otros hacen algo que no nos gusta, viene bien pensar primero qué me pasa a mí con eso, y después ver qué puede haber detrás del comportamiento del otro.

Sale más a cuenta (valorado en bienestar), en vez de responder al comportamiento del otro, responder al motivo o inquietud que conduce al comportamiento del otro.

Lula Towanda dijo ...

Pues soy una Ilunga, que se le va a hacer. Intuyo que también cojeas de esa pata, porque has titulado el post "confianza" y no "desconfianza" por lo que te has inclinado a un lado de la balanza

Telémaco dijo ...

carmen totalmente de acuerdo. "Cree el ladrón que todos son de su condición" que dice el refranero. Yo también he conocido gente para la que me hubiese gustado trabajar. Incluso el empresario para el que trabajo ahora "era" uno de esos, lo malo es que ahora ha cambiado y la capa de gente de la que se ha rodeado ha hecho el ambiente bastante tóxico.

Julen eso mismo me pregunto yo , no se gana nada bueno con la desconfianza, al revés, una vez que se instala la desconfianza empieza a extenderse y a contaminar todas las relaciones en la empresa.

Pero este es un mal instalado en la sociedad, no sólo en la empresa, nos han educado (erroneamente) en "no seas pardillo, no te fies ni de tu padre" y así nos va.

joaquin recuerdo con mucho cariño a Paco, un profesor que nos contó que en la sala de profesores uno de sus compañeros ,(por supuesto nos contó el pecado pero no el pecador), era un malencarado y no saludaba a nadie ni devolvía los saludos. Paco nos explicó que no saludaba a nadie excepto a él, porque el primer día que llego al instituto le saludo y como no le devolvió el saludo, le volvió a saludar y como él seguía sin devolverle el saludo, volvió a hacerlo... y así unas 8 o 9 veces hasta que aquel individuo le devolvió el saludo, aquel día y todos los demás.

galufante tienes razón, si es posible hay que integrar a todos en el equipo, seguro que se puede encontrar un puesto adecuado a "casi" todo el mundo.

nice un matiz muy inteligente. Cuando tenemos el atrevimiento de "valorar" a una persona, en realidad lo único que podemos valorar es nuestra relación con ella o como mucho su relación con terceras personas y toda relación tiene dos extremos.

It´s NICE to meet you in this blog.

Lula me has pillado: "Ilunga" de toda la vida. Es mi defecto y mi virtud. Y ya había notado que tu también lo eres.