jueves, febrero 09, 2006

Deseos

Hoy me apetece contar algo muy íntimo.

Desde que alcanzan mis recuerdos , siempre me he sentido como el muchacho enamorado de una estrella, que cuenta Herman Hesse en "Demian".

Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos.

Pero sabía, o creía saber, que una estrella no puede ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza; y sobre esta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habría de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella.

Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella. En el momento de mayor pasión dió unos pasos hacia adelante y se lanzó al vacio, a su encuentro. Pero en el instante de tirarse pensó que era imposible y cayó en la playa destrozado.

No había sabido amar. Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella.


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4 Comentarios:

Duelos y Quebrantos dijo ...

Yo leí "Demian" el primer año de universidad, entre "El lobo estepario" y "El juego de los abalorios", y ha sido desde entonces uno de mis libros favoritos.

Este pasaje me recuerda un poco a "El principito", un libro que he detestado durante casi toda mi vida y de pronto a estas alturas me descubro encontrándole el sentido.

Es una bonita lección esa de creer firmemente en algo para ser capaz de conseguirlo. Aunque la vida ya se encarga de recordarnos todos los días que no basta con creer o desear para tener todo lo que queremos. Lo difícil es encontrar el equilibrio y conseguir volar, aunque sea bajo - que se lo digan a Leonardo y a sus artefactos.

Vailima dijo ...

El ser humano, como la paloma kantiana, desea volar sin sufrir la resistencia del aire, que es precisamente lo que le permite hacerlo. Es difícil sí, pero como respirar, el Hombre, con mayúscula, desea y reniega. ¡Pobres de nosotros si todos nuestros deseos se cumplieran!

Telémaco dijo ...

duelos y quebrantos a mi también me encanta, ahora ,"el principito". Es verdad que hay que haber vivido unos cuantos años para sacarle todo el jugo.

Es verdad que no es suficiente creer en algo para conseguirlo, pero si crees en algo y luchas por conseguirlo el disfrute no está en la meta sino en el camino.

vailima que bueno lo de la resistencia al aire, ¡me encanta!.

Y en tu última frase también te doy la razón. Deberíamos tener cuidado con lo que deseamos no sea que se nos cumpla. Pero como le decía a Duelos y Quebrantos en realidad los deseos son una excusa para la verdadera felicidad, que no es un estado es un proceso, se encuentra al andar el camino que lleva hasta nuestros deseos.

Tochismochis dijo ...

Al final vas a conseguir que sume "Demian" a mi pila de libros por leer. Tiene muy buena pinta.