
Muchas veces en la blogosfera se forman corrientes que van atravesando los blogs. Hoy me voy a dejar llevar por una de ellas.
En
Creative Minds comentan la
regla 10/20/30 para hacer buenas presentaciones en PowerPoint.
El día de los inocentes el Sr. Martínez en Estratega
comentaba acerca del imparable ascenso del Powerpoint. Y no es la primera vez que comenta sobre
el tema.
En Barrapunto informaban que la NASA
culpa precisamente al dichoso programa del accidente del Columbia. (
¡En serio! ¡no es una broma!).
Incluso existe el
síndrome del Power Point y hay quien piensa que
"PowerPoint Is Evil":
“Imagínese una droga muy cara y ampliamente usada que promete hacernos más hermosos pero que no lo hace. Y después en lugar de ello, la droga tiene frecuentes y serios efectos secundarios: Induce estupidez, vuelve a todo el mundo muy aburrido, hace desperdiciar el tiempo y degrada la calidad y credibilidad de la comunicación.
El PowerPoint puede ayudar a los conferenciantes a estructurar y esquematizar sus discursos, pero la comodidad del conferenciante puede ser un castigo para la audiencia. El PowerPoint eleva la forma sobre el contenido dejando translucir una pose de mercantilismo que lo convierte todo en una promoción comercial”.
En la
Wikipedia cuentan que la empresa 3M desaconseja firmemente el uso del PowerPoint porque
“elimina la sutileza y el pensamiento”, causa que la gente enfoque su atención en bonitos gráficos más que en hacer lo que se les paga por hacer (claro que 3M quizás no es una fuente imparcial, porque era el principal fabricante de los proyectores de diapositivas que el PowerPoint convirtió en obsoletos).
Personalmente, cuando veo que alguien saca el PowerPoint y comienza a pelearse con el proyector, con el ratón inalámbrico, y con el portátil, me pongo a temblar y a maldecir la perdida de tiempo que viene a continuación (reconozco que algunas veces no acierto con mis predicciones, y después resulta que es una presentación
"cool").
Pero confieso que no me gusta el PowerPoint, por hacer más cómoda la tarea al que expone, provoca somnolencia y aburrimiento a los que escuchan. Obviamente no es culpa del PowerPoint sino del mal uso que se hace de él, pero dados los daños que puede provocar su uso a los
fumadores oyentes pasivos, para poder usarlo deberían obligar a sacarse una licencia tras asistir a la PowerPointEscuela.
Como
comentaba Lula Towanda el PowerPoint es el sustituto del apuntador. Pero se ha subvertido el invento, porque el apuntador no se inventó para estar cara al público.
¿Qué pensarías si sale un actor a escena y lo primero que hace es colocarte delante al apuntador para que lo veas bien?. Lo que sobra no es el apuntador sino el actor ;)
En la mayoría de las presentaciones hechas con el PowerPoint a las que he asistido, salvo honrosas excepciones, siempre me pregunto ¿Que mensaje intenta transmitir este tipo?, ¿Que sabe leer con buena entonación?...¿O es que piensa que somos nosotros los que no sabemos leer?.
Lo
primero que debería conseguir alguien que se pone delante de un grupo de personas es empatizar con el auditorio (
¡empatizar de empatía, no empalizar de paliza, como se empeña el MS-Word en corregirme!). Y para conseguir que los que te escuchan sientan interés en tu discurso, deben sentir que te preocupas de sus problemas. Pero el PowerPoint está diseñado para resolver los problemas del orador y no de la audiencia.
PD: Y el colmo es cuando al acabar la presentación te reparten la copia impresa de las diapositivas... y le llaman “documentación”. ¡Agh!